domingo, 14 de febrero de 2016

Salida en UNIDAD

Desde la llegada, poco limpia, del señor Maduro a la Presidencia de la República en el año 2013 la situación en Venezuela empeoró, y no solo empeoró sino que ha llevado a nuestro país a la peor crisis en su historia reciente. Ante este escenario la confrontación política ha sido
el pan nuestro de cada día; una oposición a veces sectorizada contra un gobierno que no cree en la democracia y el respeto al otro.

Entre la normal riña política de estos últimos años surgió, por parte de algunos sectores de la oposición, la famosa “salida” en el año 2014, esto no fue más que un llamado a la ciudadanía a salir a la calle para impulsar la salida del gobierno de Maduro, en lo particular y a pesar de ser un fiel creyente en el derecho a la protesta, no estuve de acuerdo con ese planteamiento, mis razones, expuestas a continuación, creo son bastante sencillas y comprensibles: inexistencia de una estrategia conjunta de la oposición, inexistencia de una hoja de ruta que nos llevara, al menos, a conquistar algunos objetivos y, la más importante,  la casi nula posibilidad de que el gobierno de Maduro pudiera salir del poder por una vía democrática y pacífica.

El 2014 pasó, con varias decenas de muertos relacionados a las protestas, con una represión hacia la ciudadanía sin precedentes desde los tiempos de Pérez Jiménez y con Nicolás Maduro en el poder. En 2015 la explosión de la crisis fue el gran suceso, la imposibilidad de adquirir alimentos y medicinas se apoderó del día a día de los venezolanos, como consecuencia la aceptación popular del modelo gobernante se desplomó de manera abrumadora, dando paso a la derrota electoral del PSUV en las históricas elecciones del 6 de diciembre. Esto impulsó un nuevo escenario político en el país: un gobierno impopular y una oposición con pleno dominio sobre el poder legislativo.

Ante la nueva realidad nacional, han comenzado a generarse discusiones mucho más viables que las de 2014, por vez primera la oposición controla el legislativo nacional, siendo este un poder público facultado para activar  mecanismos enmarcados en la constitución que pueden acelerar la salida del gobierno; esto ha animado a ciertos sectores opositores a apoyar una partida constitucional anticipada de Maduro.

Ante esta coyuntura y concibiendo el escenario de una manera pragmática me es imposible negarme a apoyar el mecanismo constitucional que la oposición decida aplicar y es que con los sectores adversos a Maduro unidos en la idea de generar un cambio político en Miraflores, con la ciudadanía molesta ante la mala calidad de vida imperante en el país y con el ojo vigilante de los pueblos de la comunidad internacional, creo que por fin las condiciones están dadas para impulsar una salida, constitucional y pacífica, de la revolución destructora que tiene en la ruina a nuestra Venezuela.


En este nuevo proceso que se avecina debemos ser vigilantes para que la idea se imponga ante los personalismos, no es momento de cercar parcelas, es momento de abrir el camino para una Venezuela de progreso, vayamos entonces con esta misión, seamos fieles a nuestros principios democráticos y juntos pasemos esta triste página de nuestra historia. 

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