domingo, 8 de mayo de 2016

Ni raspacupos, ni bachaqueros… En Miraflores están los culpables.

Tenía algunas semanas queriendo escribir estas palabras, sin embargo las responsabilidades del agobiante día a día habían retrasado tal deseo. Desde hace algún tiempo he visto manifestaciones de intolerancia y odio por parte de algunas personas de ciertos sectores caraqueños, ante la llegada a los supermercados de esas zonas de miles de ciudadanos que, provenientes de sectores desfavorecidos, van en búsqueda de comida
.

He llegado a ver a señoras de algunas urbanizaciones gritar obscenidades a otras mujeres, algunas con hijos en brazos, sólo por estar haciendo cola en un negocio que la señora considera de exclusividad para los habitantes de su urbanización, por otro lado he escuchado comentarios culpando a la gente que hace cola “del barrio” de cualquier cantidad de problemas, que van desde la inseguridad hasta el aseo urbano, de hecho últimamente escucho más quejas hacia “los del barrio” que hacia entes gubernamentales  (muy bien Maduro, lo estás logrando).

Hace poco fui a una reunión vecinal y escuché opiniones que me generaban casi el mismo sentimiento de asco que algunas de las expresiones fachas del madurismo, sin embargo me causó un poco de alegría que esas posiciones extremistas eran la rotunda minoría de los asistentes, para mi pesar la tristeza volvió al percatarme de que, y acudiendo a una expresión popular, los extremistas eran los que más bulla hacían. Que este grupito de señoras y señores caigan en el juego del gobierno al incentivar odio entre sectores sociales es preocupante, pues ese tipo de manifestaciones son las que alimentan el discurso de rencor incentivado desde Miraflores.

Es importante aclarar y difundir que, ni todos los pobres son “bachaqueros” ni todos los residentes de urbanizaciones son  “extremistas”. Me genera pesar que un momento como este, en el cual el barrio y la urbanización se encuentran cara a cara gracias  a la crisis, se esté desperdiciando en estúpidos debates que pretenden culpar al ciudadano de a pie de los problemas que son responsabilidad de la mala gestión del gobierno madurista.

 A esas señoras que insultan a madres necesitadas que hacen su cola porque en su sector no existen productos que comprar, déjenme decirles que le están haciendo un gran favor a Nicolás Maduro. Este momento histórico de encuentro, dónde la crisis nos ha tocado a todos, debería ser aprovechado para entendernos los unos a los otros, comprender nuestras realidades y, lo que sería terrible para el gobierno, unificar esfuerzos para luchar en contra de este modelo que es el verdadero culpable de la desgracia que estamos viviendo.

Los bachaqueros no existieran si no tuviéramos una economía regulada, pues si los precios tuvieran una libre variación  no tendría sentido ir a comprar equis producto y luego revenderlo a un precio más elevado. Este fenómeno no es nuevo, en todos los sistemas de regulación que generan crisis de acceso a productos y servicios  ocurren este tipo de hechos, y es que son métodos que adopta la población para protegerse. Otro ejemplo de reventa lo encarnan los famosos “raspacupos” (aquellos venezolanos que viajaban con dólar preferencial y luego lo traían de vuelta a Venezuela para ser vendido en un precio hasta 83 veces superior de lo que les costó), esta práctica, por cierto, fue muy común en los sectores clase media, o más bien ex-clase media, pues esta revolución los ha ido mermando cada vez más.

Deberíamos tener claro que la culpa de la crisis no es del chamo que  trajo 500 $ para poder pagar una deuda, ni de la señora que bachaqueó harina  para así poder comprarle los cuadernos del colegio a sus hijos ¡NO! la culpa no es de los venezolanos que buscamos sobrevivir esta crisis, los responsables son los miembros de este gobierno corrupto que, sin escrúpulo alguno, atentan contra el bienestar de la población solo para poder mantenerse en el poder. Cuando entendamos esto y echemos a un lado las divisiones impuestas desde el madurismo, en ese momento lograremos poner en jaque a este gobierno que día a día aumenta sus esfuerzos por dividirnos, por confrontarnos, para que así nadie lo confronte a el.


En estas semanas se nos han ido abriendo caminos señalados en nuestra constitución, es momento que todos juntos tomemos la ruta de esos caminos y, de manera pacifica pero con contundencia, logremos ponerle fin a este gobierno, el peor de nuestra historia, el culpable del caos en el que se ha convertido nuestro país. Acudamos entonces a este llamado de lucha, en unidad, y es que solo de esa manera podremos derrotar a quienes pretenden oprimirnos, 

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